Recomendación de libro: “The High Fidelity Art of Jim Flora” ✍♫♫

 

Me apetecía enseñaros este libro porque hace poco nos encargaron un trabajo y al ponernos manos a la obra lo sacamos de la estantería para airearnos el cerebrito. Fue volverlo a ojear después de tres o cuatro años, y volver a flipar en colores. Espero que si no lo conocías ya, disfrutes con este gran autor.

Aunque el formato no me gusta mucho y es de tapa blanda, cosa que no me explico para este tipo de libros, esta edición de Fantagraphics Books es una buena compilación que resume sólo una parte del trabajo de este gran artista e ilustrador norteamericano, Jim Flora.

Este libro sólo trata su faceta musical. Para las otras hay otros ejemplares bastante interesantes también de la misma editorial que espero ir coleccionando con el tiempo. De momento tengo este porque me lo regalaron al diseñar una portada de un disco para una banda de blues marciana. Aciertazo.

Jim comenzó su carrera laboral tras haber estudiado bellas artes fundando la revista “The Little Press Man”, donde tallaba tipografías en madera y realizaba tareas de ilustración, maquetación y diseño, y descubrió que su vocación era, además del dibujo y la música, la escritura. “Al principio al maquetar la revista íbamos enfrentando la primera con la última y la segunda con la penúltima página. Al final, si lo habíamos hecho bien, todo encajaba en el centro del pliego, si no, rellenaba los huecos con dibujos míos”. Rellenar con dibujos nunca falla.

Para calcular rápidamente la dimensión de su labor como ilustrador para portadas de música, situémonos en los años 40 cuando Columbia Records, el conocido sello musical considerado como el más antiguo del mundo, lo contrató por 55 dólares para ilustrar las portadas de sus discos de 78 rpm y empezaron a subir las ventas. No me extraña: La sobriedad de las portadas de los álbumes de jazz hasta entonces era mortífera. Solían incluir sólo una foto del artista o grupo, y un texto con los datos del álbum. Contratar a un ilustrador con personalidad es siempre una buena decisión.

Así que se trasladó con su familia a la nueva ciudad y comenzó a dibujar por ejemplo poniendo a Louis Armstrong con su trompetita flotando vestido con un traje amarillo y rodeado de instrumentos. Este estilo de portada basado únicamente en ilustración arrasó hasta el punto de que a día de hoy sigue usándose como el aceite de la freidora del bar de debajo de tu casa. Líneas firmes, pocas tintas y zapatitos de botín negro seguimos dibujando ochenta años después aunque ya nadie calce estos zapatos. Sí, él fue el primero.

Antes y después de contratar al ilustrador.

Su trabajo supuso una explosión creativa por el ritmo y la exageración de formas y colores, muy en consonancia con la evolución estilística del jazz de la época. El ilustrador Patrick McDonnell dijo que Jim Flora hacía “Bebop para los ojos”. Frank Sinatra, Benny Goodman, Gene Krupa, Harry James son sólo algunos de todos los míticos que fueron retratados en los cuadernos de Flora.

Así, obra tras obra, fue creando una colección iconográfica legendaria de portadas dándole mucho más valor artístico a los discos y abriendo una ventana hacia el mundo del arte en las carátulas musicales. Me lo imagino con sus gafitas haciendo bocetos y oyendo jazz a toda pastilla.

Contraportada del libro con retrato del autor.

Durante una década exprimió su talento dibujando portadas para Columbia pero en 1950 se cansó de repetirse a sí mismo, renunció a su puesto y se trasladó con su familia a México durante un tiempo en el cual él y su mujer Jane se dedicaron a la pintura y hacer grabados en madera como dos auténticos gringos bohemios.
Tras este paréntesis, volvieron a Estados Unidos con más ganas y comenzaron juntos una carrera artística comercial independiente muy próspera.

Empezó de nuevo a ilustrar portadas y artículos de las más prestigiosas revistas norteamericanas y retomó el diseño de portadas de vinilos. Su sustituto en el sello Columbia se convirtió después en director de arte en RCA Victor Records, compañía discográfica hermana de la anterior, por lo que encargó a Jim nuevos diseños de discazos que se hicieron muy conocidos como “Mambo for Cats”, “Inside Sauter-Finegan Lord Buckley´s “, “Hipsters, Flipsters y Finger-Poppin `Daddies”, “Knock me your lobes y “Shorty Rogers Cours the Count”.

Flora tenía un estilo caricaturesco que fue evolucionando radicalmente a lo largo de las décadas, combinando lo bufonesco y diavólico con su opuesto mucho más tierno en su faceta como ilustrador de literatura infantil, para la cual firmaba como James Flora.
Paralelamente a su trabajo como ilustrador comercial y de fundas de discos, se interesó por el mundo de los niños, y escribió e ilustró diecisiete libros que poder leer a sus cinco hijos en la cama, pero h
asta finales de los años 70 su trabajo estuvo siempre vinculado al ritmo del jazz.

Al jubilarse dedicó el resto de su vida a pintar y dibujar frenéticamente como buen abuelo dibujante despeinado que era.

En este libro “The High Fidelity Art of Jim Flora” puedes encontrar fotografías originales, bocetos, pinturas, grabados, trabajos para The New York Times relacionados con artículos musicales y un montón de anécdotas entrañables.

El legado de Flora es infinito y ha sido influencia para miles de ilustradores hasta hoy.

Gracias por leer hasta aquí,

M.

 




    
Compartir:
TwitterFacebookLinkedInPinterestGoogle+

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *